La contingencia sanitaria por coronavirus ha modificado las dinámicas de movilidad entre distintas naciones, pues para evitar la propagación del virus SARS-CoV-2, los gobiernos han optado por restringir el acceso y la salida de sus habitantes a su territorio.

Este es el caso de la frontera entre México y Estados Unidos, la cual desde el pasado 21 de marzo está limitada únicamente a los viajes de carácter esencial. Dicha disposición ha sido extendida por tres veces y estará vigente hasta el 21 de julio de 2020.

“Basado en el éxito de las restricciones existentes y la aparición de puntos críticos globales adicionales de COVID-19, el Departamento continuará limitando los viajes no esenciales en nuestros puertos de entrada terrestres con Canadá y México. Esta extensión protege a los estadounidenses mientras mantiene el comercio y los viajes esenciales que fluyen a medida que reabrimos la economía estadounidense.”, explica un comunicado emitido a nombre del secretario de Seguridad Interino de Estados Unidos, Chad Wolf.

En este sentido, resulta importante considerar cuáles son las restricciones y a quiénes afectan, pues de acuerdo con el comunicado emitido por la Embajada de Estados Unidos en México, la resolución aplica únicamente para los viajes terrestres, lo que incluye trenes suburbanos y ferris.

De manera temporal y bajo esta disposición, los viajes por turismo, recreación, apuestas o de asistencia a eventos culturales en los Estados Unidos, no estarán permitidos hasta que las autoridades de Estados Unidos y México pongan fin a la restricción.

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