El Río Colorado se seca. Su agua es desviada de su cauce y utilizada con enorme intensidad para atender la sed de decenas de millones de personas en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México y para irrigar enormes campos de cultivo que de otro modo serían desérticos o severamente limitados en su producción agrícola.El vital líquido ha sido utilizado en tan enorme proporción en Estados Unidos que el área de su desembocadura, en la costa mexicana del Mar de Cortés, es con frecuencia un área de arenas, un espacio más bien seco y con reducidas áreas de humedales donde otrora fluía un poderoso río, salvo en las contadas ocasiones que los caudales retenidos en embalses en el lado estadounidense son liberados y vuelven a emprender su ruta al mar.

CIentíficos han identificado que el cambio climático y el calentamiento global son especialmente rudos con el Río Colorado, que podría perder más de un cuarto de su caudal para 2050 en caso de que las temperaturas continúen al alza en las próximas décadas.Algo que parece bastante probable.

Así, la sequedad del delta del Colorado y su caudal reducido y hasta esporádico en el extremo mexicano de su cauce, podría ser un panorama en muchas otras áreas de la cuenca de ese emblemático río.En principio, las temperaturas crecientes han afectado las acumulaciones de nieve en las regiones montañas del suroeste estadounidense, de cuyo deshielo proviene una parte sustantiva del caudal del Colorado. Y en la medida en que se incrementen las temperaturas el agua de ese hielo simplemente se evapora antes de lograr sumarse al río Colorado.

En todo caso, ante la posibilidad de que el cambio climático se agudice, será necesario buscar fuentes alternativas del vital líquido para abastecer, al menos en parte, las enormes necesidades de la población y la agricultura de la región binacional.

La racionalización del consumo es un paso indispensable, y hay iniciativas en marcha como la desalinización masiva de agua marina (en California, de acuerdo a Wired, en 2019 había 10 plantas de ese tipo con otras 11 en etapa de propuesta), el aprovechamiento intensivo del agua de lluvia (en lo posible, pues la región enfrenta frecuentes sequías) y el creciente uso de agua tratada para la agricultura.

Pero todo ello es de alcance aún limitado y, en contrapartida, el calentamiento global y el uso muy intensivo de agua merman cada día un poco más al Río Colorado.

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