Los huachicoleros tuvieron que renovarse para mantener su negocio en medio de los operativos aéreos y terrestres del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. En las últimas semanas aprovecharon las instalaciones de gasoductos inconclusos de empresas extranjeras en Hidalgo y al menos en otros tres estados comenzaron a construir túneles para poder transportar el combustible sin ser detectados.

De acuerdo a información proporcionada a MILENIO, los túneles son la estrategia más reciente para intentar burlar a las autoridades. Ahora el huachicol se mueve por debajo de la tierra.

Las áreas de seguridad del gobierno federal en coordinación con Pemex encontraron túneles en San Martín Texmelucan en Puebla; en Cadereyta en Nuevo León; y en Apaseo el Grande y Apaseo el Alto en Guanajuato por donde las bandas del robo de combustible lo transportan de manera subterránea a través de mangueras y lo extraen en otro punto a distancias diversas.

Los túneles no tienen gran profundidad pues están diseñados únicamente para mantener cubiertas las mangueras y pasar desapercibidos. El detectado en Puebla, por ejemplo, es de 180 metros de longitud y ya fue clausurado.

Con este nuevo modus operandi, los operativos de las fuerzas armadas en los ductos de Pemex en todo el país ahora tienen una nueva misión: detectar debajo de la tierra el nuevo plan de los huachicoleros.

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